Definitivamente el aprendizaje no es algo tan trivial, es un proceso complejo, ciertamente se puede observar y medir de forma estimativa en base a algunas preguntas generadas por algunos contenidos desarrollados en clase y que cumplan con los objetivos y propósitos previamente establecidos en determinado nivel y contexto educativo.
Sin embargo el aprendizaje va más allá de desarrollar ciertos contenidos académicos, durante este proceso de adquisición de “aprender” se ven involucrados un cúmulo de situaciones cognitivas, afectivas, biológicas y culturales que repercuten de manera significativa en el individuo en cuestión.
Lo anteriormente expuesto, manifiesta parte del reto al que se enfrenta el sistema educativo, esto derivado de la exigencia tan cambiante de los procesos de la misma evolución de la sociedad, misma que exige que los centros educativos lleven a cabo y desarrollen competencias especificas y se debe de hacer partiendo de aprendizajes que posean significado para el alumno y que se sitúen a la realidad.
El auge, de modelos educativos basados en competencias aparece como respuesta a las demandas que la sociedad hace a la escuela para que forme ciudadanos y ciudadanas capaces de integrarse con éxito en la sociedad actual y responder a sus necesidades empresariales y económicas. La educación se vuelve, así, aún más dependiente de las demandas de un tipo de sistema social y económico determinado
Los procesos de cambio que se suscitan en la sociedad, tanto en el ámbito empresarial, industrial, deportivo entre otros, exige que cada vez más las personas sean “competentes”, en vista de los orígenes de estos modelos, es que no se puede defender un planteamiento educativo basado en unas competencias desarrolladas a partir de las demandas económicas y empresariales, en este sentido, es mucho más coherente basarse en los cambios, dinámicas y temáticas sociales, producidos por toda la sociedad y que afectan a toda ella.
El modelo educativo propone caminar hacia una finalidad educativa inclusiva, integral, y pensada para formar una ciudadanía crítica y solidaria, en la cual los sujetos sean capaces de resolver de manera eficaz los problemas que se presenten, sin embargo es necesario que sean capaces de insertarse al mundo laboral como lo exigen los estándares de calidad.
Es importante saber en qué se apoyarán los docentes para el desarrollo de las competencias y Dependiendo del tipo de competencias que se seleccionen, de cómo se definan (y hago referencia tanto a saberes, formas de hacer, contextos y ámbitos en y para los que se ha de capacitar), cuáles se suprimen o cuáles ni siquiera se formulen, etc., puede que signifique romper con lo que existe pero para encaminarse hacia un sistema de refuerzo de la sociedad competitiva e individualista que hay hasta ahora.
Por el contrario, hacer un desarrollo curricular atendiendo a las “competencias básicas” de la persona podría suponer un avance en cuanto a favorecer una mayor funcionalidad de los aprendizajes, un tratamiento más integrador de los mismos y, al definirse como básicas, una forma de asegurar que toda la población las adquiera. Si se siguiera esta vía en la práctica podría suponer posibilidades de avance para apoyar un trabajo más renovador (o al menos innovador) en las aulas.
Al término “competencia en educación” se le atribuyen muchos significados que generan confusión, al no quedar claro cómo se concibe la competencia y qué diferencias existen con un desarrollo basado en capacidades y habilidades. En este sentido nos podemos encontrar con frecuencia que palabras como capacidad, habilidad y competencia funcionan como sinónimos. Sin embargo, en otras ocasiones, entre estos conceptos existe una relación pero no una equivalencia.
Considero que es mejor educar ciudadanos y ciudadanas en vez de enseñar; partir de la realidad y tratar de incidir en ella; hacer planteamientos globales a cualquier nivel y edad; si se plantea el interés compartido y común del colectivo en conjunción con el individual; etc.
Para concluir diré que también es necesario el desarrollo del término de competencia colectiva y solidaria como un elemento que busca el bien común y la transformación social.